Editorial Vol. 4 Núm. 1 (Abr. 2017)

Este siglo nos impulsa a asignar nuevos paradigmas a la educación superior como uno de los pilares fundamentales de derechos humanos y modificar la idea que nos hacemos de su utilidad, con una concepción más amplia, que lleve a cada persona a descubrir y redescubrir sus potencialidades de creatividad y experimentación en todos los ámbitos del conocimiento. Decía Morín, en Los siete saberes para la educación del futuro: Una educación que enseñe la condición humana: “que conocer el ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él: la humanidad debe reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural implícita en todo lo humano”. Para ello, el filósofo francés afirma que “el conocimiento del ser humano ha de ser contextualizado: Al preguntar quiénes somos, debemos preguntar dónde estamos, de dónde venimos y a dónde vamos”.

El informe Aprender a ser (1972) manifestaba desde ya en su preámbulo: el temor a la deshumanización del mundo, vinculada a la evolución tecnológica. Hoy más que nunca la función de la educación superior debe dar a cada ser humano la libertad de imaginación y de sentimientos, para que desarrolle su intelecto y pueda afrontar los retos del mundo actual y futuro. La educación superior y la investigación forman parte de un legado de desarrollo cultural de los individuos y las comunidades que en estos tiempos vive una grave crisis de valores.

La UPSE, comprometida con su comunidad, con el entorno y el país, ha dado pruebas de su potencialidad para transformar la realidad y propiciar el cambio en la formación de sus estudiantes, afianzando a una gran pléyade de docentes en su formación de cuarto nivel en Maestrías, Doctorados y Especialidades con un valor agregado de calidad y calidez; muchos, ahora están en las aulas, otros, en ese transitar.

En esta Edición Especial, la Revista Científica y Tecnológica UPSE rinde un Merecido Homenaje al Maestro, al Docente, al Formador de la Universidad Estatal Península de Santa Elena; gestor de transformaciones de la mente, cerebro y pensamiento del nuevo profesional que desde las aulas ya se proyecta para la investigación de nuevos procesos, para enfrentar los desafíos en igualdad de condiciones a los beneficios que abren las tecnologías para producir, organizar y difundir el saber junto al conocimiento.

En ese camino estamos.

Los Editores